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  El Alcalde de Tierralta Fabio Leonardo Otero Avilez no invitó a alguno de nuestros los dirigentes, lideres, representantes, defensores/as de nuestra organización para ser participes de este CJT. Sin embargo, aludió en dicho espacio que “si nos había invitado”; eso es totalmente falso. Además, señaló que la muerte de nuestro vicepresidente José Yím er Cartagena Úsuga no ocurrió por su activismo social y rol como defensor de DD.HH. Afirmaciones que vemos como estigmatizadoras marcantizantes.

Mayerlis tenía 14 años cuando la vida cambió para su familia. Su padre, comerciante de raza, volvió a vender mercancías por las calles de San Juan, y así crio a los tres hijos. Le decían Todoamil. A ella, la hija de Todoamil. Fueron los años de la adolescencia, que Mayerlis recorrió por el borde del acantilado. “En ese tiempo era más activismo, más de ponerse un pasamontañas y salir a quemar llantas en la carretera porque no había más nada que hacer. ¿Qué hacías tú ante un gobierno que no te protegía, que te cuestionaba porque pensabas diferente, que te perseguía por no aceptar que la vida la podía quitar cualquier persona?”.

De otra parte, diametralmente opuesta a la idea de paz del gobierno, se construye una narrativa, de los pueblos organizados, en la que la paz se equipara con la justicia social y ambiental, en la que la dejación de las armas por parte de los agentes del conflicto es un paso en la construcción de país digno, pero no el punto de llegada ni la consolidación del proceso.

El Golfo de Morrosquillo se convirtió en el escenario para realizar una fiesta por la Paz. Decenas de embarcaciones desfilaron por este importante cuerpo de agua de nuestra región, con banderas blancas y mensanjes alusivos al SÍ a la Paz con miras al plebiscito del próximo domingo.

El reconocimiento de la naturaleza como víctima del conflicto armado en Colombia, como condición necesaria para la reparación integral de las víctimas humanas de la guerra, y la implementación de una Comisión Ambiental de la verdad como garantía de reconstrucción de la memoria histórica de las afectaciones ambientales de la guerra, permitirían una aproximación ética a la posibilidad de reconciliación de la sociedad con la naturaleza.