Unknown column 'a.client_id' in 'where clause'
  • 1

Tres palabras protagonistas en el curso de los próximos años en Colombia. El sector Defensa del Estado viene realizando algunos ajustes institucionales en la disputa por la legitimidad, especialmente desde que la declaró el centro de gravedad de la guerra. Ya en la paz y en la continuación de la lucha por el poder político, el poder permanente calcula que la Memoria y la Verdad serán definitivas para saber quién se queda con el corazón del pueblo. La Memoria como estrategia de defensa: no jurídica: dela estabilidad. La verdad sana pero también transforma.

El último ajuste que pasó desapercibido para el grueso de la población, como suele suceder con los debates sobre la legitimidad, fue el Decreto 502 de2017 el cual integra el Ministerio de Defensa al Consejo Directivo del Centro de Memoria Histórica. En ese camino, al interior de las Fuerzas Militares ya se había creado el Centro de Investigación en Conflicto y Memoria Histórica Militar (CICMHM). Se han tomado en serio la tarea rodeándose de universidades y prestigiosos investigadores.

El CICMHM está adscrito a la Escuela Superior de Guerra y tiene como “objetivo aportar a la construcción de la Memoria Histórica Nacional a través del desarrollo, difusión de ejercicios y manifestaciones de la Memoria Histórica Institucional, como medio para fortalecer la dignidad y la legitimidad Institucional.” Su Visión “La construcción de memoria histórica de las Fuerzas Militares se proyecta a 2030 como un proceso de alto impacto que fortalecerá la credibilidad y legitimidad institucional en el imaginario colectivo y se convertirá en un insumo determinante para coadyuvar en la construcción de una paz sostenible y duradera para Colombia.” Hacia abajo en divisiones y brigadas se reproducen las estructuras en función del trabajo sobre “Memoria”.

La disputa por la legitimidad está en el centro. No se trata solo del ascenso electoral. Mucho menos de buscar argumentos para consolidar una verdad jurídica que tenga como consecuencia la cárcel u otras sanciones a los miembros de las partes involucradas en el conflicto armado. Tampoco estamos solo buscando una verdad histórica/sociológica para entender qué pasó. Sería un grave reduccionismo que se vinculen los resultados de los trabajos de Memoria a esto. Por muy importante y respetuso que sea el reconocimiento de las víctimas, tampoco se reduce a ello. En las FFMM tienen esto muy claro.

La verdad sana los espíritus, eso es cierto. Puede ser que ayude a la Reconciliación. Pero la verdad también transforma. Y para transformar es fundamental la legitimidad de quien pretende transformar y de quienes quieren impedirlo. Y esa lucha continuará. Y en ella lo que se haga en Memoria y verdad será definitiva en la legitimidad. Y por eso la Defensa del Estado se prepara, busca asesores, intercambia con la academia, debate metodologías de las ciencias sociales. No es cualquier cosa que lo que está en juego: la legitimidad.

Por mucho tiempo las FFMM cometieron el reduccionismo de pensar que la legitimidad es producto de la legalidad de sus actos, de cumplir la ley en el ejercicio de sus funciones. Y ahí tienen una parte importante de su estrategia: en demostrar que todo lo que hicieron fue “en defensa de la democracia, maestro”, como lo dijo aquel tristemente célebre coronel del Palacio de Justicia. Pero eso no es suficiente y lo saben muy bien. Ahora entienden la Memoria como una estrategia de defensa de su estabilidad en el poder y de privilegios. Ya no serán útiles las historias de héroes.




Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar