En la actualidad, una de las grandes preocupaciones, es demostrar seguridad para las inversiones extranjeras; sin ningún pudor insisten y proclaman al mundo, valiéndose de sus mentirosas estadísticas, que Colombia es el paraíso para la operación de las transnacionales imperialistas, aquí no pasa nada que afecte la explotación y expropiación de las riquezas y recursos naturales, este es un país idílico. Como si las campañas informáticas o diplomáticas pudieran cambiar la realidad de crisis generalizada y creciente conflicto armado y social.
Vestidos de mercaderes, para vender la patria al mejor postor, andan firmando TLCs con todo el mundo; de paso intentan esconder el impacto del impuesto por los gringos, verdadero atraco a la soberanía nacional.
Sin embargo y haciendo gala del cinismo que lo caracteriza, Uribe Vélez insiste a la comunidad internacional para que mantengan a las FARC-EP en las listas infames de organizaciones terroristas, claro, algunos no necesitan de insistencias, lo hacen con gusto, pues es mandato de la Casa Blanca. En algunos casos, el gobierno colombiano incluso presiona para que declaren a dicha organización como terroristas, particularmente a los países vecinos.
Recientemente, la actitud digna y valiente del candidato presidencial ecuatoriano, Rafael Correa, quien se negó a declarar a las FARC como organización terrorista, siguiendo la política de neutralidad frente al conflicto colombiano de su gobierno, provocó una aireada respuesta de Uribe Vélez, incluyendo veladas amenazas. Todo porque los ecuatorianos respetan el reconocido e inalienable derecho de autodeterminación de los pueblos y no se embarcan en el fracasado Plan Colombia.
Igualmente es contradictoria con la supuesta seguridad para las inversiones, la actitud indigna de suplicar "ayudas" a otros gobiernos, principalmente a Mister Bush y a la Unión Europea , para combatir al pueblo organizado, cuya heroica resistencia es presentada como amenaza terrorista.
¿Quién entiende esa lógica maliciosa del narcoparamilitarismo que gobierna nuestro país?
Nadie, porque no tiene ninguna explicación. Nadie, por que es una alucinación gubernamental.
El pueblo colombiano conoce su realidad mejor que nadie y enfrenta con dignidad esta y otras actitudes desvergonzadas de la oligarquía criolla, traidora, vendepatria y arrodillada al imperialismo estadounidense.
Los sentires, quereres y necesidades de las mayorías nacionales sólo encuentran solución y expresión en un nuevo un nuevo país, un nuevo poder, una nueva patria, un nuevo gobierno.
Es cuestión de tiempo y continuidad en el esfuerzo de organización de los sectores populares que marcaran el camino hacía la liberación nacional.