NOMBRES DE GUERRA DE UN HOMBRE: Homenaje al comandante Efrain Guzman

Sigue irrumpiendo entre los murmullos del bosque como grito que explota con vocablos hechos de segundos tempestuosos. En lluvia nos viene y en centellas muchas veces, asaltándonos a su modo la memoria; avanzando con una legión de moralejas. Así nos llega Guzmán a su manera, a reafirmarse en la médula de nuestra guerrillera hechura.

Cuanta realidad vigente como trocha abierta hacia el futuro: desde esas manos fecundas, la dialéctica del maíz desata su tormenta. El hacer como discurso, y al hincarse frente al sol complementa al mundo cuando del rincón que toca el milagro que surge es la cosecha.


¿Cómo definir su ser sin cantarle a la labranza, al hombre nuevo y al fusil que nos libera? En la historia de Nariño, cada sílaba es de pólvora que revienta como anhelo de tierra: su nombre se pronuncia y el verbo Efraín detona en rebeldía justiciera. Su nombre se pronuncia, y el verbo Guzmán es húmeda floración de patria echando raíces en los surcos del decoro.: desde Villarrica enraizada., enraizada la patria desde el Guayabero; desde el Pato las raíces., desde Riochiquito sumergidas cepas.


Por la patria diferente, Nariño es batalla., soflama de lluvia y conuco que guarda el saber sencillo sobre la profunda esencia de cada cosa: en la textura del grano, en las formas del rastrojo, en la voz del viento, en la consistencia del barro descifrando certero la dimensión de la cosecha. Su nombre es el verdor del bosque y las claves de la luna, y los signos del campo.: sus secretos.


Erudito ser de la montaña, siembra y combate, arado y fusil del que florecen flores y como flores combatientes.


Imprescindible flama de virtudes aurorales emboscando madrugadas con la bolivariana artillería en clandestinas horas, de Sonoras batallas, como dulces frutos que alimentan las conciencias.


"Sin lugar a dudas -como se expresara frente al huerto donde fue sembrado el combatiente- el mérito mayor del Camarada Nariño, ejemplo radiante para esta generación de guerrilleros y las que vengan, fue y sigue siendo su firmeza y fidelidad con la causa. En este principio el maestro de guerrillas moldeó a los mandos y combatientes de Urabá, ejemplo de tenacidad frente al enemigo, de firmeza política ante la adversidad, de acatamiento y subordinación al Estado Mayor Central y sus decisiones, virtudes que inculcó por donde quiera pasó, como bien se puede decir en el Caribe.


Desde la década del 50, siendo aún niño, colector de café, hasta este mes de septiembre del 2003, ¡medio siglo de lucha!, ésta, su firmeza y fidelidad a la causa, lo han erigido hoy en uno de los imprescindibles de las FARC. Se destacó como guerrillero en la región del Pato. Allí recibió a los compañeros marquetalianos, al camarada Manuel de quien fue su guía y hermano en esas tierras.


Junto al comandante Manuel juega un decisivo papel en todo ese recorrido por el Tolima y la Cordillera Central donde la guerrilla enfrenta la "Operación Sonora" lanzada por el gobierno. Allí, en medio de los cercos, desembarcos y tenazas militares y de situaciones extremas, sugiere ideas, enfrenta con valor al enemigo, explora terrenos desconocidos, abre trochas de escape, consigue alimento para sus compañeros, se constituye en un sólido apoyo para todos y en especial para su entrañable comandante, contribuyendo así a sortear con éxito el tenaz operativo del ejército."


¡Comandante Efraín Guzmán, hasta la victoria siempre!









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