Antioquia: Convivir con los falsos positivos.

Detrás del supuesto éxito de la política de seguridad se esconde una práctica verdaderamente ruin. Con el ánimo de mostrar disminución en las estadísticas de muertes violentas, el presidente Uribe incluyó en el acuerdo con los paramilitares el ocultamiento de los muertos. Para eso han utilizado fosas comunes, ríos caudalosos, hornos crematorios, pozos de caimanes o arrojados en municipios cercanos para sacar las cifras de Medellín. Y cómo olvidar la motosierra utilizada para descuartizar los cadáveres. 


No es gratuito pues que el nombre Álvaro Uribe Vélez se haya convertido en sinónimo de terror en Antioquia. La combinación del narcoparamilitarismo con otras acciones brutales de los aparatos del Estado han sido una constante desde que éste individuo fue alcalde de Medellín en 1982 (durante las mejores épocas de Pablo Escobar); gobernador de Antioquia en el período 1995 – 1997 (desde donde promovió las Convivir); y presidente 2002 - 2010 (degradando aun más la guerra contra el Pueblo con los falsos positivos).
En la denuncia de los casos de violaciones de derechos humanos causadas por éste fascista se han invertido hectolitros de tinta y toneladas de papel. El prontuario de éste criminal tiene miles de folios. Con sólo escribir su nombre en cualquier buscador de internet, aparecen los expedientes que lo vinculan con narcotráfico, paramilitarismo, masacres y todo tipo crímenes. Esto resalta más que su investidura presidencial.
En Antioquia no podemos olvidar. Los ataques de Uribe en su estrategia fascista contra  comunistas y el Pueblo en general ha incluido diferentes sujetos del departamento: sindicalistas, estudiantes, profesores universitarios, defensores de derechos humanos, integrantes de ONGs y líderes comunitarios como Silvio Salazar Martínez.
Los datos oficiales son elocuentes en describir éste problema, no sólo lo decimos los comunistas:
Según la Fiscalía General de la Nación, entre 2006 – 2009 ha recibido en Medellín 669 denuncias de desaparición forzada convirtiéndose en una las regiones más azotadas por éste problema.
Antioquia es el departamento con más falsos positivos del país.
También ocupa los primeros lugares en el número de presos políticos debido a las pescas milagrosas de las fuerzas armadas en zona rural del departamento y en las cuales se acusan de guerrilleros a miles de campesinos.
No es menos dramática la situación de desplazamiento forzado que en Antioquia afecta a más de medio millón de personas. Sumado al silenciado desplazamiento urbano al interior de Medellín.
Cómo olvidar que recién terminada la administración departamental de Uribe Vélez fue asesinado el defensor de Derechos Humanos Jesús María Valle, entre otras, por sus denuncias de las Convivir.
La protesta ha sido criminalizada y con esto han sido judicializados decenas de estudiantes universitarios y de secundaria. Cuando no asesinados como por ejemplo Martín y Gustavo.
No podemos olvidar la operación Orión y la operación Mariscal con sus respectivos saldos en inocentes detenidos, desaparecidos y asesinados.
En Antioquia, Álvaro Uribe conformó una verdadera banda y no precisamente la Cacique Nutibara: ya la “bernabilidad” es ampliamente conocida. Se trata de otros: unos recogiendo dinero y votos presionados por los paras y otros generando “opinión” favorable y limpiando culpas. Comenzando por el Rasputín criollo, el reinsertado José Obdulio Gaviria. Su primo Mario Uribe que ya se encuentra en la cárcel por la parapolítica al igual que Rubén Darío Quintero. El rey de la corrupción Cesar Villegas encargado de la masacre de Segovia. También tuvo como aliado al general (r) Mario Montoya acusado de múltiples crímenes cometidos desde la Cuarta Brigada.
Por otra parte están los opinadores del fascismo que se camuflan en la academia. Encabeza la lista el ex¬ eleno y renegado Jorge Giraldo empeñado en desacreditar las luchas populares desde la Universidad EAFIT. Profesores de la Universidad de Antioquia como Alfonso Monsalve y Juan Rodrigo García reconocidos asesores de los paramilitares. O Tulio Elí Chinchilla “arrepentido a tiempo” por sus asesorías al gobierno fascista. Darío Acevedo militante uribista empeñado en defender atrocidades desde la Universidad Nacional, sede Medellín.
Por otra parte, cómo olvidar que las Convivir, las AUC y ahora los “reinsertados” realizan control paramilitar en nuestros barrios populares a favor del fascismo. Todo eso en convivencia con la policía y la Cuarta Brigada. Quién con decencia puede negar esta realidad. Todo esto es la política de seguridad. No sólo helicópteros artillados acompañando turistas de clase media arribista.
Finalmente, en el intento por distorsionar la realidad, alias “Varito” en persona ha señalado a las FARC Ejército del Pueblo de numerosos hechos en los que luego se comprueba la participación del ejército de la oligarquía y sus paramilitares. Es el caso de las masacres de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó y El Aro: hoy están detenidos los militares y paramilitares que ejecutaron la primera y por la segunda están acusados él y su hermano Santiago Uribe. 
Con éste terror el Pueblo no se detiene. Contra éste régimen tenemos la clandestinidad y la capucha. Por eso el Partido Comunista Clandestino Colombiano y el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia siguen creciendo. Lo integramos hombres y mujeres que no estamos derrotados. Hombres y mujeres que no olvidamos. Aquí estamos. Te esperamos.

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