Debemos comenzar recalcando una vez más que es imposible calcular el presupuesto de la oligarquía y del imperialismo en la guerra contra insurgente en Colombia. En primer lugar, porque las instituciones nacionales y supranacionales utilizan diferentes metodologías y agrupan distintas entidades en el sector defensa y seguridad. En segundo lugar, y esto es lo más importante, las instituciones integradas en dicho sector no son las únicas encargadas de ejecutar misiones en la confrontación, pues ahí tienen tareas todos los entes estatales. A esto habría que sumar cuentas paralelas y clandestinas, dinero del narcotráfico, de empresas nacionales y extranjeras y tampoco es posible dejar por fuera los medios de comunicación. (Ver: Crisis Fiscal y Gasto Militar. Bloque Iván Ríos, 2011).
De igual manera sucede con el concepto de Gasto Militar, en principio destinado a las Fuerzas Militares (Ejército, Fuerza Aérea y Armada). La participación de todo el Estado en la guerra interna contra el pueblo y la ausencia de un conflicto bélico allende de sus fronteras, mina los referentes conceptuales del presupuesto. Y no sobra agregar que en el seguimiento a estas cuestiones, se encuentran documentos y versiones oficiales con diferentes cifras, incluso en un mismo texto.
A lo anterior se suma que la fuerza protectora de los intereses capitalistas nacionales y transnacionales ha entrado en una degradación sistemática, obligándola a mentir y a caer con frecuencia en el ridículo cuando se trata de los balances. Para valorar toda la información oficial, además hay que tener en cuenta la manipulación mediática, la corrupción, el afán por mostrar resultados y el engaño. Aunque nos acompañe el derecho a dudar del Estado gansteril, las cifras públicas son exorbitantes.
Dicho esto, la primera parte de éste documento tiene por objeto reseñar el presupuesto asignado en la reestructuración militarista. La segunda parte, cita las diferentes cifras sobre el Plan Colombia en el afán de recolonización imperialista. La tercera se ocupa de las proyecciones presupuestarias teniendo en cuenta escenarios diseñados por el enemigo. La cuarta da cuenta del crecimiento de las Fuerzas Militares y de Policía convirtiéndolas en una verdadera jauría. Y en la quinta planteamos algunas conclusiones.
1. Reestructuración y presupuesto militarista.
El listado de Documentos de Política de Seguridad y Defensa de los últimos 13 años es extenso. Aquí vamos a referenciar solo algunos ejemplos que fundamentan el fortalecimiento de capacidades para el terror, la asignación presupuestal y que han servido de base en el cacareado “fin del fin” de las FARC - EP. Discurso éste utilizado más para justificar las altas cifras en dinero, engañar a incautos con propósitos electoreros y endeudar mucho más el país, pero sin logros importantes a nivel estratégico.
A criterio del general (r) Álvaro Valencia Tovar, la situación actual de las FFMM es producto de la Cuarta Reforma Militar del siglo XX. La primera, según él, fue la realizada por Rafael Reyes a partir de 1904; la segunda la de 1933 – 34 como consecuencia del conflicto con el Perú; la tercera fue impulsada por el general Alberto Ruiz Novoa iniciando los sesentas. (Ver: Mis adversarios los guerrilleros. 4ª edición. Editorial Planeta. Bogotá 2009). Para el general (r) Mora la reestructuración comenzó en 1998.
Algunos de los documentos públicos más importantes en la reestructuración militar son estos: Decreto No.204 de 1997, por el cual se ordena la emisión de bonos de deuda pública interna, denominados “Bonos para la Seguridad“, antecedente inmediato del expresidente Andrés Pastrana; CONPES 3039 sobre Créditos Externos para Defensa (mayo de 1999); CONPES 3043 sobre Crédito para el Sector Defensa (julio de 1999); Plan Colombia 1999; CONPES 3124 sobre Reposición de Aviones (junio de 2001); Política de Seguridad Democrática 2003 o Doctrina de Seguridad Nacional impulsada por el expresidente Álvaro Uribe; CONPES 3293 sobre Crédito para la FAC (junio de 2004); CONPES 3324 modificación al 3293 (diciembre de 2004).
Estrategia de Fortalecimiento de la Democracia y del Desarrollo Social 2007 – 2013 o Plan Colombia II; CONPES 3460 Política de Consolidación de la Seguridad Democrática. Fortalecimiento de las capacidades del Sector Defensa y Seguridad (febrero de 2007); Plan Nacional de Consolidación. El Salto Estratégico. (marzo de 2009); Las Fuerzas Militares y los Retos del Futuro (julio de 2009); Política Integral de Seguridad y Defensa para la Prosperidad (mayo de 2011); Capítulo V Consolidación de la Paz del Plan Nacional de Desarrollo 2011 – 2014. Estos dos últimos del actual presidene Juan Manuel Santos.
En cuanto a los costos de esta “Cuarta Reforma”, y como una muestra de que la oligarquía dispuso el presupuesto para la guerra, veamos sus propios datos. En términos oficiales, y utilizando el indicador de porcentaje del PIB, “al comparar los promedios de gasto militar de los países de la región, se observa que para el período comprendido entre 1998 y 2007 el esfuerzo económico realizado por Colombia en materia de defensa y seguridad la ubicó en el primer lugar. (Ver: Gasto en Defensa y Seguridad 1998 – 2011. Mindefensa, enero de 2009).
Según éste Ministerio, el Sector pasó de un presupuesto, de 4.2% en 1998 a 5.3% del PIB en 2007, un crecimiento de 1.1 puntos porcentuales. Si sólo se tiene en cuenta la Fuerza Pública, éste pasó de 2.7% a 3.3% en el mismo período, lo cual implica un incremento de 0.6 puntos porcentuales. En precios constantes de 2007, el incremento del gasto presupuestal para la Fuerza Pública pasó de $6.7 billones en 1998 a $11.7 billones en el año 2007. Aquí se incluyó una línea con el gasto “más los fondos apropiados por el congreso de EE.UU como parte de la asistencia en seguridad del Plan Colombia”.
Otra manera de analizar el gasto en Defensa, según el Ministerio de Guerra, “es teniendo en cuenta que tradicionalmente el presupuesto se divide entre funcionamiento e inversión. En el mismo período, los gastos de funcionamiento representaron en promedio el 92%, y se destinaron al pago de servicios personales, gastos generales y transferencias. Se destacan los gastos personales, los cuales han representado, en promedio, el 45% de los recursos de funcionamiento, lo cual está asociado directamente al tamaño de la Fuerza Pública. Así, entre el año 2002 y el 2007, debido a la incorporación de más de 100.000 hombres que entraron a conformar nuevas unidades y a fortalecer las existentes en desarrollo de los lineamientos de la Política de Seguridad, el gasto asociado a este concepto pasó de $4.7 a $6.3 billones.”
Respecto a la inversión del sector, “entre 1998 y 2007 pasó de 6.5% del total del presupuesto en 1998, a 7.6% en 2007. A través de este rubro se ha mejorado la capacidad militar con la adquisición y modernización de equipos de aviación, transporte y artillería. De la misma forma, mediante la adquisición de patrulleras de mar, aviones y helicópteros, se adquirió mayor movilidad y la posibilidad de brindar un mayor apoyo táctico a las unidades en combate”.
Con el indicador de cobertura por habitante, citando el mismo documento, en el año 2007 Colombia ocupó el segundo lugar en la región con un total de 881 hombres por cada 100.000 habitantes frente a 702 en el año 2002. Con el indicador de área cubierta por cada hombre de la Fuerza Pública, ocupó el tercer lugar a nivel regional después de El Salvador y la República Dominicana, con una cobertura aproximada de 3 kilómetros por hombre, (2007). Y a nivel latinoamericano, Colombia es el país que tiene el tercer puesto después de República Dominicana y Brasil en términos de concentración de hombres por aeronave, con una proporción de 899 a 1.
Entre los documentos de política de guerra, el documento CONPES 3460 de febrero de 2007 es un referente obligado en el examen de los recursos; da cuenta del comportamiento del gasto de los últimos 4 años y deja ver algunos compromisos para el actual gobierno, pues tiene vigencias futuras hasta el 2014, pese a que la destinación inicial fue para el período 2007-2010. Es además la continuidad de la llamada Política de Seguridad Democrática, eufemismo utilizado para encubrir la Doctrina de Seguridad Nacional del ex presidente Álvaro Uribe.
En total, éste COMPES calculó 57.9 billones de pesos que prometían el “fin del fin” con un título rimbombante: “Consolidación de la política de seguridad”. La realidad mostró que esa cifra fue superada y además con un resultado adverso: el Ejército del Pueblo está fortalecido, con la moral en alto y dando golpes permanentes según se lee en los partes de guerra redactados en los campamentos insurgentes. Al final de éste primer punto veremos cuanto fue asignado año por año desde 2007.
A partir de ese año, “con la Política de Consolidación de la Seguridad Democrática y los recursos extraordinarios recibidos gracias al impuesto al patrimonio por $8.2 billo¬nes ($7.5 billones en precios constantes de 2006), el gasto en defensa y seguridad pasó de 3.4% del PIB en 2006 a 3.9% en 2008. Gracias a estos recursos, la participación de la inversión en el gasto del sector pasó de 8 a 14% en promedio, dado el énfasis para mejorar nuestras capacidades para enfrentar la amenaza interna”. Es decir, al pueblo. (Ver: La Fuerza Pública y los Retos del Futuro. Serie de Prospectiva Estudio No. 03. Dirección de Estudios Sectoriales. Ministerio de Defensa, julio de 2009. Capítulo 3: Implicaciones en el gasto futuro.)
Como sostuvimos anteriormente, las diferentes metodologías ofrecen diferentes resultados. Para la Contraloría General por ejemplo, el gasto militar en Colombia entre 2001 y 2007 representó en promedio el 4,7% del PIB, cifra muy por encima del promedio del continente, que en el mismo periodo de tiempo se ubicó en 1,6%. (Ver: Revista Economía Colombiana de la Contraloría, abril de 2008). En 2004 Colombia destinó el 3,8% del PIB en gasto militar, solo superado por EE.UU. con el 4 y Chile con el 3,9.
En palabras de Diana Rojas, docente y politóloga de la Universidad Nacional, en el año 2000, Colombia destinó el 2,1% del PIB, al gasto militar, en 2008 se destinó el 6,5%. Ella explica que tal aumento hace parte de las implicaciones que tiene para el país recibir ayuda militar por parte de Estados Unidos. (Ver: Unimedios, marzo 16 de 2008).
El Instituto Internacional de Estudios para la Paz estimó que en 2009, Colombia invirtió en gasto militar el 3,7% PIB, el mayor de América Latina, dice el Instituto. En total se utilizaron ese año 10.055 millones de dólares (más de 19 billones de pesos) en este rubro. (Ver: Semana.com, 1 de junio 2010)
Vista por el ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry, la guerra le costó al país 1% del PIB. O dicho de otra manera, la guerra le ha costado a Colombia cerca de $5 billones anuales. Aclara Echeverry que esas estadísticas se han realizado desde 1980 hasta 2002-2005. (Ver: Elespectador.com, 31 de marzo de 2011)
En resumen, para el 2007, en el presupuesto nacional fueron asignados para el sector defensa 17.8 billones. Solo para la Fuerza Pública 11.2 billones. En el 2008 aparecieron 19 billones del total. En 2009 sumaron 23.9 billones de los cuales 15.6 fueron asignados a las FFMM y de Policía. En 2010 presupuestaron 21 billones. En 2011 aumentaron de nuevo a 21,4 billones. Y para el 2012 presentaron 23.8 billones. Sin duda esto eleva el promedio presentado por el Ministro de Hacienda y supera las proyecciones de la Política de Consolidación de la Seguridad Democrática.
2. El presupuesto de la recolonización.
El Plan Colombia tiene como prioridad la lucha anticomunista y antibolivariana. Más allá de la propaganda antinarcóticos, los Estados Unidos buscan la recolonización de América Latina utilizando como plataforma el territorio colombiano donde se han encontrado con una férrea resistencia. El intervencionismo gringo a través de éste Plan trasciende las fronteras del país para convertirse en una política continental. Bien sabe el imperialismo que el enemigo a derrotar son las FARC. Por esta razón, se dedicó a fortalecer la capacidad y asegurar el entrenamiento de la Fuerza Pública, así como modernizar el sector seguridad y defensa en general. A los Estados Unidos se suman Israel e Inglaterra con recursos y asesoría.
Son miles de millones de dólares destinados como ayuda militar de los yanquis, ubicando nuestro país en el tercer lugar de mayor destinación después de Israel y Egipto. Pero si las aguas a nivel nacional son poco claras en materia de presupuesto belicista, con la mano gringa son aún más turbias. Cabe anotar que las dudas sobre las cuentas del Plan Colombia no solo las manifestamos los comunistas. En ese sentido puede verse: La guerra contra la producción y tráfico de drogas: Una evaluación económica del Plan Colombia. Daniel Mejía y Pascual Restrepo. Universidad de los Andes y Fedesarrollo. Debates de Coyuntura Económica. Fedesarrollo. 27 de mayo de 2009.
Veamos entonces algunas de las cifras que varían según las fuentes. En términos oficiales, “En el marco del Plan Colombia 2000-2004, se realizaron inversiones totales por US$ 10.732 millones (DNP, 2006). (Ver: Hacia la consolidación de las condiciones para un país en paz. DNP. Dirección de Justicia, Seguridad y Gobierno, noviembre de 2010).
De estos US$10.732 millones, US$6.950 millones (64,8%) se ejecutaron como esfuerzo fiscal colombiano, y US$3.782 millones (35,2%) como aportes del Gobierno de Estados Unidos. Los recursos se ejecutaron, por componente, de la siguiente manera: el 26,6% para el fortalecimiento institucional, el 57,5% para la lucha contra las drogas ilícitas y el crimen organizado y el 16% para la reactivación económica y social. (Ver: Balance Plan Colombia 1999 – 2005. DNP. Dirección de Justicia y Seguridad, septiembre de 2006).
Algunos de los resultados que presentan en éste Balance se pueden resumir así: “La modernización de la Fuerza Pública ha permitido una mejora ostensible de la capacidad aérea para prestar apoyo de fuego en combate, acompañar las operaciones de erradicación y movilizar provisiones y personal hacia y desde áreas cuyo acceso terrestre o fluvial es muy difícil. También, se ha mejorado la capacidad de realizar operaciones nocturnas, la implementación creciente de inteligencia técnica en las operaciones de la Fuerza Pública y la unificación de sistemas de comunicaciones.
En cuanto a la reestructuración de las FFAA, la introducción de la doctrina de operación conjunta ha permitido la especialización y complementación de las habilidades de cada fuerza, aspecto fundamental para el control efectivo del territorio y la lucha contra las drogas y la violencia asociada. Tales esfuerzos, se han materializado en la creación del Comando Conjunto del Caribe y la Fuerza de Tarea Conjunta del Sur. Igualmente, la movilidad y la postura ofensiva se han posicionado como factores claves en la doctrina de la Fuerza Pública con la conformación de la Fuerza de Despliegue Rápido (FUDRA), doce brigadas móviles y más de catorce escuadrones móviles de carabineros. Por otra parte, la profesionalización del personal de soldados en el Ejército y la Armada ha permitido una recomposición del pie de fuerza, con la cual se busca incrementar la proporción de soldados combatientes. Así, se redujo en 40.312 el número de soldados bachilleres entre 1998 y el 31 de julio de 2005 y se incrementó, durante el mismo período el número de soldados profesionales, que pasaron de 22.459 a 79.176”.
De lo anterior hay que destacar la creación de la Fuerza de Despliegue Rápido (FUDRA) en 1999. En pleno acercamiento de paz en el Cagúan, el ex presidente Andrés Pastrana conformaba la que es calificada “paradigma de la modernización y reestructuración de las Fuerzas Militares para afrontar los retos del Siglo XXI. Dicho por los mismos militares… FUDRA es considerada la punta de lanza de la estrategia militar colombiana…
En palabras del hoy comandante de las Fuerzas Militares Alejandro Navas, estas “Unidades de la FUDRA son enviadas al corazón de las FARC”. Es por ello que decimos de la participación directa del imperialismo, pero también de la definición de un enemigo a vencer, que son las FARC, sin con ello pretender desconocer el papel que cumplen otras organizaciones insurgentes en la liberación nacional. Sin embargo, no hay duda que por ejemplo, el Plan Patriota, en el cual estuvo comprometida esta unidad con cerca de 20.000 hombres, tuvo como objetivo primordial el ejército bolivariano. (Ver: Revista FUDRA, publicada en la Macarena-Meta - Septiembre 2007)
Continuando con el Departamento Nacional de Planeación, esta entidad cita la embajada de los Estados Unidos para decir que en la lucha antidrogas, se han utilizado 165 helicópteros y 65 aviones con varias funciones: combate, ataque, inteligencia, carga y transporte. El Balance concluye que “es importante resaltar que pese a los logros conseguidos, aún son muchos los retos que enfrenta Colombia en su búsqueda por alcanzar una democracia sólida y un país en paz. Tales desafíos plantean la necesidad de continuar con el apoyo internacional como un importante complemento a los esfuerzos nacionales.” (Ver: Balance Plan Colombia 1999 – 2005. DNP. Dirección de Justicia y Seguridad. Septiembre de 2006).
Es apenas sospechoso que nada se menciona sobre la utilización directa de estos recursos en la guerra contraguerrillera. Para ocultarlo utilizan eufemismos para narcotizar la guerra en un intento fallido por invisibilizar las causas sociales de la confrontación y primordialmente la lucha bolivariana antiimperialista. Y de otra parte descalificar y deslegitimar la justa causa de las FARC.
Con éste balance y con los pobres resultados en sus objetivos primordiales de lucha anti comunista, aparece entonces el Plan Colombia II. Es así como “El Gobierno Nacional considera fundamental contar con el apoyo de la Cooperación internacional para dar continuidad al esfuerzo iniciado en 1999”. (Ver: Estrategia de Fortalecimiento de la democracia y el desarrollo social 2007-2013. Versión final. DNP. Dirección de Justicia y Seguridad. Febrero de 2007).
En esta segunda parte, el Gobierno ha previsto recursos por US$43.836,6 millones para el periodo 2007 – 2013. Esto es más de 80 billones de pesos, que superan los 57 del Plan de Consolidación comentado arriba y que hace parte también de esta nueva versión del Plan Colombia. A esto se suma la llamada doctrina de “Acción Integral”, una suerte de operaciones sicológicas y cívico militares.
A partir de ahí comenzó a plantearse la “nacionalización” del Plan Colombia, aunque no significó la retirada estadounidense de Colombia, como tampoco se espera en el inmediato plazo. El ex ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, informó desde Washington en 2009, que se aprobó un nuevo presupuesto en la Cámara de Representantes para ese año. El monto acordado fueron “545 millones de dólares, y es la misma cifra del año 2008. (Caracol Radio, febrero 25 de 2009)
En 2010, cuando el ex embajador de Estados Unidos William Brownfield afirmó que el Plan Colombia tendría una reducción del 19 % por la decisión de su Gobierno de recortar todos los gastos, le tocó aclarar que no era un castigo al Gobierno colombiano por los “falsos positivos”. (Caracol Radio, febrero 2 de 2010)
El entonces director de Acción Social, Diego Molano, dijo en ese momento, que el gobierno adelantará una ofensiva en el Congreso de Estados Unidos para evitar que el legislativo apruebe la reducción del Plan Colombia que planteó la administración de Obama. “Hasta ahora ésta es una propuesta que la administración le hace al Congreso y lo que queremos hacer nosotros como gobierno en este caso, trabajando con la USAID, es seguir presentando los resultados sobre los avances, de modo que se mantengan los niveles de inversión".
Por su parte, y entrándonos en los totales del Plan Colombia a 2011, el embajador colombiano Gabriel Silva afirmó que en los 11 años del mencionado Plan, que en principio fue diseñado para seis, a Colombia le ha significado un apoyo de 8,5 billones de dólares. (Eltiempo.com, 14 de febrero de 2011).
Con esa cifra coincide otro estudio según el cual “en julio de 2000, el Congreso de los EstadosUnidos aprobó, a pedido de la administración de Clinton, un paquete de $1.3 mil millones de dólares en ayuda “de emergencia” para Colombia y sus países vecinos. De los primeros $860 millones de dólares destinados a Colombia, tres cuartas partes fueron a parar a las fuerzas de seguridad del país. A lo largo de los siguientes diez años, las sucesivas administraciones enviarían a Colombia otros $6.5mil millones de dólares, con la misma proporción—tres cuartas partes—destinada al Ejército, Armada, Fuerza Aérea y policía colombianas.” (Ver: Un Relato Aleccionador: Las Lecciones del Plan Colombia para la Política Exterior Estadounidense hacia México y Otros Países. Lisa Haugaard y Adam Isacson. Un informe conjunto del Grupo de Trabajo para Asuntos Latinoamericanos (LAWGEF), Centro para las Políticas Internacionales (CIP), y la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), noviembre 2011)
En lo que sigue, esa cifra podría comenzar a rebajar. Y si la “nacionalización” generó preocupaciones y es asumida en términos de reto, los anuncios de tijera al presupuesto de los Estados Unidos debido a su crisis económica las aumentan. En el presente año, “la inversión para financiar el Plan sufriría un recorte del 15% aproximadamente… la administración Obama pidió 400 millones de dólares en ayudas para financiar el Plan Colombia en el 2012. Se trata de un recorte de unos 64 millones de dólares, o casi el 15%, si se compara con los 465.5 que había solicitado para gastar en el 2011. La disminución marca el cuarto año consecutivo en que EE. UU. ha restado aportes al Plan Colombia: de unos 630 que el país alcanzó a recibir anualmente durante los años de la administración de George W. Bush a los 400 solicitados ahora.
En esta dirección, veremos qué pasa con los anuncios del presidente Obama sobre la reducción de 500 mil millones de dólares en el presupuesto militar. La crítica interna le ha reclamado que no puede arriesgar la hegemonía y los intentos de recolonización en diferentes partes del planeta. Él se defiende diciendo que incluso con semejante recorte, sigue siendo superior al de las potencias mundiales.
Al margen de las discusiones internas de los Estados Unidos en época preelectoral y en el marco de su crisis, resta esperar el impacto que estos anuncios tendrán en el Plan Colombia. Pese a los anuncios de “nacionalización”, incluso de su exportación, desde Washington se acaba de anunciar “el compromiso” de los Estados Unidos con su financiamiento. Esto a propósito de la visita del Ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, quien fue a dar el parte del asesinato del camarada Alfonso Cano.
En palabras del ministro, "Nadie nos dijo que estos niveles (de aportes) se van a reducir. Nos expresaron voluntad de apoyo y reconocieron que los avances son sustanciales, pero que requieren de continuación". De acuerdo con Pinzón, ese apoyo se extenderá durante varios años más especialmente ahora que Colombia ha comenzado a jugar un papel relevante en temas de seguridad con México y Centro América, en los que EE. UU. tiene mucho interés. (Eltiempo.com, 14 de Noviembre del 2011)
Desde febrero del año pasado, la presidenta del comité de Relaciones Exteriores, Ileana Ros-Lehtinen, expresó su respaldo. Según ella, "Es necesario que continuemos apoyando al Plan Colombia, y que otras alianzas entre Estados Unidos y Colombia, como el TLC avancen, para que nuestra fuerte alianza siga fortaleciéndose". En esa oportunidad usaron una cifra diferente a los 8 mil millones mencionados arriba. Según esta versión, “el Plan Colombia, en vigor desde 2000, ha representado un desembolso de unos 6.000 millones de dólares para el gobierno estadounidense, uno de sus programas más importantes de seguridad a nivel mundial.” (AFP, 24 de febrero de 2011)
Con reducciones o no, la División de Aviación del Ejército anunció que se “prepara para un nuevo reto: el fin del Plan Colombia. Desde hace 5 años empezó la nacionalización, incluidos los elementos que estuvieron a cargo del Ejército desde 1999. Todo ese equipo está siendo nacionalizado asumiendo el mantenimiento, instalaciones y personal de entrenamiento. Se llegó a tener 700 personas y hoy no pasan de 150. Esto va a disminuir y el primero de octubre del 2012 cada fuerza asumirá la responsabilidad que le corresponde. Los radares estarán a cargo de la FAC, las instalaciones y el tema de antinarcóticos en la Policía y el entrenamiento y la mayor parte de aeronaves en el Ejército. Eran 64 aeronaves, se han recibido 38, estamos pendientes de 8 más en noviembre y el resto se recibirán en octubre del próximo año. (Eltiempo.com, 2 de septiembre de 2011)
Finalmente, vale la pena agregar en éste punto que a las cifras extraordinarias del Plan Colombia, se deben sumar las que llegan por el rubro de inversión extranjera. “En la medida en que la concreción del triunfo revolucionario lo atisba el imperio como el desbordamiento continental de la visión bolivariana que propugna por la construcción del socialismo, entonces debe evitarlo a toda costa. Dentro de tal lógica, la inversión capitalista en Colombia, además de los objetivos de rentabilidad posee un alto peso de control geopolítico. Dentro de estos términos, el sostenimiento del régimen capitalista neoliberal en Colombia, es una necesidad política principal, que naturalmente debe asegurar la hegemonía económica norteamericana, por lo cual implica un compromiso de fuerte respaldo a los factores de poder que lo encarnan. En consecuencia, el apoyo financiero de las empresas transnacionales es categórico, tanto como el respaldo de los organismos crediticios tipo FMI, BID y Banco Mundial.” (Ver: COLOMBIA: acumulación capitalista y terror. (Aspectos de una formación socioeconómica en proceso de reconfiguración. Jesús Santrich y Jimmy Ríos. Montañas de Colombia, junio de 2011.)
3. La proyección del gasto militarista.
El Plan Nacional de Desarrollo Neoliberal 2011 – 2014 del gobierno de Santos asciende a un total de 564 billones de pesos de 2010. El Plan tiene entre sus ejes la “Consolidación de la Paz” en el cual incluye Seguridad, Orden Público, Seguridad Ciudadana y Justicia. Para todo el eje tienen proyectados 77 billones de pesos que representa el 14% del total. Solo para Seguridad y Orden Público (Sector Defensa y Seguridad) suman 59 billones. 14,9 en 2011; 15 en 2012; 16.5 en 2013 y 17.7 en 2014. Esto contabiliza 64.1 y son cifras del mismo documento.
Esa es la proyección inicial. Sin embargo de nuevo podemos comprobar que tales cuentas ya fueron superadas por los presupuestos asignados para 2011 y 2012. En el primero sumaron inicialmente 21.3 billones y para el 2012: de un total de 165.3 billones, 23.8 van para la Defensa de la oligarquía. Solo en gastos de personal se van casi 10 billones (1.5 del PIB) y en Gastos Generales 3.7 billones (0.6 del PIB). El resto será presupuesto de Inversión para fortalecer las capacidades de la máquina del terror. Entre estas se cuentan vigencias futuras asignadas desde Uribe: 347 mm en 2012; 89 mm en 2013 y mil millones para 2014.
A estas alturas, el Ministerio de Guerra se pregunta: ¿Cuál es el nivel de gasto necesa¬rio para que los resultados alcanzados sean irreversibles, y al mismo tiempo se garanticen las capacidades para enfrentar los retos futuros? (Ver: La Fuerza Pública y los Retos del Futuro. Serie de Prospectiva Estudio No. 03. Dirección de Estudios Sectoriales. Ministerio de Defensa Julio de 2009. Capítulo 3: Implicaciones en el gasto futuro.)
Y para darse respuesta, “diseñó un modelo, completamente parametrizable, para proyectar el gasto al año 2040 bajo diversos escenarios.” Fue así como diseñaron 4 según dos efectos: “los primeros, relacionados con situaciones exógenas con impacto en el sector, tales como la multicriminalidad o una agresión externa de tipo convencional; los segundos, con cambios en la estructura de Fuerza que permiten enfrentar de mejor manera las situa¬ciones del futuro.” Todos los escenarios tienen en común el supuesto de que hacia el año 2014 se ha minimizado la ame¬naza interna. En porcenta¬jes del PIB, sostienen en el documento de Retos, “corresponde a un 3.9% en el año 2008 y 1.3% en 2040. El solo hecho de mantener las capacidades actuales hace que en el mediano plazo no se prevea una reducción significativa del gasto del sector. Veamos un resumen de los 4 escenarios destacando la proyección presupuestal.
Escenario Papaya: Este escenario parte del supuesto de que hay un escalamiento de la delincuencia urbana y el narcotráfico a partir de 2014. Por esta razón, se incrementa el pie de fuerza de la Policía Nacional de manera paulatina, así, en el año 2017 se han incorporado 80.000 hombres adicionales y en 2021 se cuenta con una Fuerza total de 264.500 hombres.
Se supone también que no hay cambios en la postura estratégica del país, de manera que se continúa haciendo énfasis en la seguridad interna, y no se considera hacer frente a los retos que imponen los cambios geopolíticos regionales. Dado que ha disminui¬do la amenaza que suponían los grupos armados al margen de la ley, se incluye una reducción del pie de fuerza del Ejército Nacional y de la Infantería de Marina a partir de 2014, que llega a un nivel mínimo de 230.000 efectivos en 2019. En cuanto a la tec¬nificación de las Fuerzas Militares, se mantienen los niveles actuales. A este escenario se le ha dado el nombre coloquial de “papaya”, teniendo en cuenta las implicaciones que estas señales podrían tener en un mundo globalizado y sobre todo, considerando el desbalance estratégico regional.
Para las reducciones de pie de fuerza de las Fuerzas Militares, el modelo incluye un esquema de incentivos que consiste en licenciar al 20% de los soldados al séptimo año de servicio, a quienes se les ofrece una indem¬nización del orden de los $22.000.000 por persona. Esto incluye el valor de una forma¬ción técnica que facilite la reinserción de los soldados a la vida civil. Si se agregan los cambios modelados en el pie de Fuerza de la Policía Nacional y del Ejército Nacional, en el neto, lo que se obtiene es un aumento en el total de hombres de la Fuerza Pública, cuya prioridad es enfrentar las amenazas que supone la multi-criminalidad.
Bajo este escenario, el total de gasto del sector alcanzaría niveles de 3.6% del PIB, para luego reducirse a niveles de 2.7% en el año 2022 y 1.9% en 2040.
Escenario Papaya Partida: Este escenario replica las condiciones del anterior y supone que las señales que per¬miten inferir que el país no toma en cuenta cambios en el escenario regional son perci¬bidas por otros países y alguno de ellos decide “partir la papaya”. La agresión externa hipotética ocurriría en el año 2018, el cual coincide con la terminación del proceso de ajustes en el pie de fuerza de las Fuerzas Militares.
Bajo este escenario, el total de gasto del sector alcanzaría niveles de 11.5% del PIB en un solo año (2018). Además, se modela el efecto negativo que la confrontación ten¬dría sobre el crecimiento económico.
Escenario Colombia Segura: Este escenario supone que el país se ha preparado con suficiente anticipación para enfrentar los retos venideros. Adicional a una recomposición en el pie de fuerza tan¬to de las Fuerzas Militares como de la Policía Nacional, el escenario Colombia segura plantea la adquisición de una capacidad defensiva y tecnificación a todos los niveles, a partir de 2011, y durante tres años. Se incluyen además la repotenciación de los equipos adquiridos una vez estos han cumplido su vida útil (25 años después). La capacidad defensiva en este escenario consiste en el fortalecimiento de la capacidad de vigilancia, detección y alerta temprana del espacio aéreo, la capacidad defensiva frente a blindados, la capacidad de defensa antiaérea, la defensa naval y la defensa de costas.
Este escenario ilustra el hecho de que la Fuerza Pública se prepara para algunas situaciones. Así, está en capacidad de enfrentar en el corto plazo los retos que suponen el desbalance regional (adquiriendo una capacidad defensiva), la multicriminalidad (fortaleciendo la policía tanto en pie de fuerza como en tecnificación), y el apoyo al desarrollo económico del país y la consolidación definitiva (fortalecimiento ingenieros militares). En el largo plazo este escenario supone la adaptación de las Fuerzas Militares a los nue¬vos retos, como la protección de la soberanía y la atención de desastres.
Bajo este escenario, el total de gasto del sector alcanza niveles de 3.6% del PIB en 2012, para luego reducirse a niveles de 3.0% en el año 2022 y finalmente a niveles de 2.1% en 2040.
Escenario Colombia Disuasiva: Este escenario se construye a partir del anterior e incluye adicionalmente la adqui¬sición de una capacidad estratégica disuasiva que les permita a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional contar con mejor tecnología para enfrentar de manera más eficiente los retos y participar de manera más activa en el escenario global a través de operacio¬nes de mantenimiento de paz, por ejemplo. La capacidad disuasiva incluye la capacidad defensiva del escenario anterior y adicionalmente el fortalecimiento de la capacidad de respuesta a ataques aéreos, la capacidad de movilidad y cobertura y la capacidad de apoyo de fuego.
Bajo este escenario, el total de gasto del sector alcanza niveles de 3.7% del PIB en 2018, para luego reducirse a niveles de 2.4% en 2040.
4. Los números de la jauría.
Con todos estos recursos se ha financiado la jauría contra las FARC – EP. Ejemplo de esto, un crecimiento sostenido del pie de fuerza hasta llegar a los 440.000 según redondeó el ministro de guerra Juan Carlos Pinzón. Efectivos que integran más de 50 brigadas entre territoriales y móviles y más de 300 batallones que, aunque de diferentes armas, a saber, artillería, infantería, comunicaciones, ingeniera y aviación entre otras, todos involucrados en funciones contraguerrilla. Todos estos hacen parte de 8 Divisiones territoriales y una de aviación.
Sin embargo hay que anotar que el pie de fuerza no está creciendo al mismo ritmo de los años anteriores, cuando crecía 20 mil y más por año. En 2009 alcanzó el pico de 438.136 y venia de tener 421.418 en 2008. Para 2010 reportaron 426.014. En julio de 2011 fueron 436.149.
En el caso del Ejército crecieron los soldados profesionales y los regulares desde el Plan 10 mil (10 mil bachilleres por profesionales en 99, 2000 y 2001). Y el Plan Fortaleza de 2001: 10 mil nuevos soldados regulares. Se redujo en 40.312 el número de soldados bachilleres entre 1998 y el 31 de julio de 2005 y se incrementó, durante el mismo período el número de soldados profesionales, que pasaron de 22.459 a 79.176.
Entre marzo de 2010 y marzo de 2011, aumentaron los oficiales del ejército: pasaron de 8.984 a 9.377. Aunque en menor medida, también aumentaron los suboficiales: de 31.818 a 31.982. En cambio rebajaron los soldados: de 184.334 a 168.823. En total el Ejército pasó de 236.044 a 219.738 miembros.
Esta tendencia se presenta además en la FAC y en la Armada. En toda la Fuerza Militar dicen tener 86.138 soldados profesionales, 88.165 entre regulares y bachilleres y 20.117 campesinos para un total de 195.117 soldados. En junio de 2010 presentaron 67.908 regulares y 15.711 bachilleres.
En la Policía tienen el proyecto de aumentar 20.000 policías en los próximos 4 años, aunque otras versiones cuentan 25.000. Tal aumento está anunciado desde el último año de Uribe. Sin embargo el aplazamiento hace parte de las dificultades presupuestales para la guerra. En el caso de la policía, el ex director nacional del Liberalismo, Rafael Pardo, anunció que por iniciativa del liberalismo, se incluirán en el Plan Nacional de Desarrollo cerca de 240 mil millones de pesos que permitirán los ascensos de 30.000 miembros del nivel ejecutivo de la Policía que se encontraban represados por falta de presupuesto. “El gobierno tenía un plan de 8 años para hacer estos ascensos, pero con esta iniciativa liberal se reduce a 4 años la posibilidad de adelantarlos”. (Caracol Radio, marzo 23 de 2011)
Y si no se apropian recursos para ascensos, el Estado pagaría demanda por 6 billones de pesos. (Caracol Radio, marzo 24 de 2011). El Estado colombiano debe apropiar recursos por cerca 2.400 millones de pesos para descongestionar ascensos militares, so pena de verse en la obligación de pagar una millonaria demanda. Galán explicó que son ascensos de hace diez y quince años y que si no se actualizan se vendrán las demandas por la suma mencionada. De hecho está abierto el debate sobre el techo de crecimiento en el número de unidades en todas las fuerzas.
Por el lado de las capacidades aéreas, en proyecto fechado en 2007 el Ejército dijo tener 47 helicópteros: 22 UH-60L y 18 MI-17 y 07 Huey II. Con el proyecto compraron 20 más: 15 UH-60 y 5 MI-17. Y aceptan un déficit, sin contabilizar las adquiridas, de 38 unidades: 28 UH-60L y 10 MI-17. Recientemente reportaron 50 Black-Hawk”. En 2011 en la División de aviación manifestaron contar 115 helicópteros y 20 aviones. Y esperan 3 Black Hawk. (Ver: eltiempo.com, 2 de septiembre de 2011). Sin embargo, un mes después, esta División reportó en uno de sus periódicos 120 aeronaves. (Ver: En Guardia, oct – nov de 2011).
En 2010 el gobierno habló de un total de 525 unidades entre helicópteros y aviones. Se adquirieron 97 nuevas aeronaves y se modernizaron 24 aviones K-FIR” desde 2002. De estas, Juan Manuel Santos contabilizó 280 de combate de la FAC, ya siendo presidente.
5. Conclusiones.
La oligarquía y el imperialismo han desatado una jauría contra las FARC. El aumento sistemático del presupuesto para la guerra contra el pueblo es muestra de la ilegitimidad y decadencia del régimen. También es un contra sentido, pues mientras se empeñan en demostrar la derrota del Ejército de Manuel, más presupuesto necesita el enemigo para derrotarlo. Parafraseando al camarada Iván Márquez “Nunca un “post-conflicto” ha sido tan conflictivo”.
De lo que no queda duda, es de la participación directa de los yanquis en éste conflicto social y armado, y en su estrategia de recolonización de América Latina utilizando cipayos en Colombia. Como tampoco hay duda de que es difícil encontrar una organización revolucionaria que haya resistido semejante volumen de recursos invertidos en su derrota y sin la victoria para el enemigo.
Con toda esta máquina de terror no podrán vencer ni la inconformidad popular ni la insurgencia armada. Así utilicen todas estas capacidades y otras, el uso desproporcionado de la fuerza, la mentira como instrumento de propaganda, ahora el fuero militar para proteger sus integrantes de los vejámenes contra los opositores y la población en general, la asesoría de agencias internacionales del imperialismo, mercenarios pagados por las transnacionales que saquean nuestros recursos naturales, y otra serie de estrategias contra insurgentes que hacen de esta lista aun más larga.
En tal sentido, y para terminar, dijo el Comandante Alfonso Cano: “También estos 9 años, han demostrado el tamaño y la calidad del compromiso de las FARC con nuestros ideales de cambio y de transformación revolucionaria… mantenemos nuestra influencia, sólida influencia, en las áreas donde existimos, por todos los rincones de la geografía nacional, nacida y cimentada en la justeza de nuestros planteamientos políticos, en nuestro trabajo y ayuda permanente a las comunidades, respeto hacia todas ellas y por nuestra autoridad surgida del compromiso sincero del que no pretende nada a cambio de su esfuerzo, salvo la satisfacción de aportarle esperanza al pueblo en su propia capacidad de movilización, organización, lucha y en su futuro de bienestar.”