RECORDANDO, O IMAGINANDO, O SOÑANDO?

Una vez en inducido sueño me recosté a recordar, o a imaginar, o a simplemente soñar en profundo dormir… inducido por la voz lejana de antepasados que con dulce sonoridad poética me señalaron el cómo.

Una vez en inducido sueño me recosté a recordar, o a imaginar, o a simplemente soñar en profundo dormir… inducido por la voz lejana de antepasados que con dulce sonoridad poética me señalaron el cómo.

 

Y en ese recuerdo, o imaginación, o sueño, develé la mejor realidad que presentarse a mis ojos pudiese; admirados mis sentidos por la natural composición de un entorno que era parte de  mi entraña o quizá por sentir mi entraña parte integral de ese entorno exquisito, degusté la armonía del todo ordenado mágicamente por los nuestros, ya no por el dios de allá.

Todo era arte; todo urpi1, todo poesía; todo qhashwa2, musical entonación original; y los hombres, tan bellos como su misma inocencia, para mayor asombro de mis prejuicios occidentalizados, actuaban conforme a lo que decían y… ¡decían conforme a lo que pensaban! Su sinceridad era tan sincera como su sonrisa y aquella extraña costumbre de decir siempre la verdad - que parecía brotarle de tan adentro como la misma palabra – era para éstos naturales natural devoción, tan naturalmente fieles a ella como a todo lo que pensaban, como al mismísimo Pachacamac, como a Inti y la Pachamama, como al Sol, como a la Luna y la Tierra, como al Rayo y la Lluvia: en esos entornos todo era natural.

¿Fingían no fingir? No. Allí nada era fingido. Admiraban con franqueza, sin sentirse inferiores por ese hecho; celebraban el bien del hermano sin envidia por él; no conocían de engaños ni de traición, ni de viruelas ni de sífilis, tampoco de ambición, menos inmunda empestacion.

El amor pululaba en aquellos paisajes que mas parecían de otra dimensión. Sí, todo era amor, porque sabían por experiencias oníricas, enseñanzas del supremo Viracocha, que sin ese valioso elemento nada era posible.

Nada valía el oro, nada la plata; lo valioso era intangible porque intangible es el amor, intangible la amistad, intangible el respeto: riquezas internas cultivadas por cada quien, y así eran ricos, porque esa riqueza sí la acumulaban tanto como don Julio la suya; ¡nunca vi tanta riqueza!

Pero el estruendo de los cañonazos me despertó. Las Carabelas en el horizonte divisé y ese recuerdo, o imaginación, o sueño, desafortunadamente se esfumó.  

JAIME SUCRE


Notas.

1 Urpi: obras liricas de los incas que plasmaban en breves construcciones la belleza de lo que referían.

2 Qhashwa: cantares incas con acompañamiento de música y de danzas.




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