CARTA DESDE LA DORADA

“Para saber realmente cómo es una nación hay que conocer sus cárceles, pues una sociedad no puede ser juzgada por el modo que se trata a los ciudadanos de más alto rango, sino por la manera en que se trata a los de abajo” (Nelson Mandela).

 

 

Carta abierta

Señores Alcalde Municipal
Consejo Municipal
Rectores de Colegio y comunidad educativa
Casa de la Cultura
Medios de Comunicación
Villa de Guaduas Cundinamarca y
Honda Tolima


“porque estoy dentro del monstruo conozco sus entrañas”
(José Martí)

Cordial saludo. 

Yo xxxxxxxxxxxxxx, con C.C.xxxxxxxxx y con TD. xxxxxx, esta es la identificación interna. Actualmente recluido en la cárcel “Doña Juana” de La Dorada Caldas, me dirijo a ustedes con la intención de hacerlos participes de la preocupación que me embarga.

Por ser ustedes legítimos herederos de tan valiosa heroína emprendedora y luchadora por la patria y nuestra libertad como fue Policarpa Salavarrieta; son los llamados a defender ese compromiso histórico con gallardía y valor como lo hizo ella.

Como es sabido por ustedes, al nuevo centro penitenciario ubicado Guaduas, Cundinamarca, le fue puesto el nombre de  “La Pola”.

Como legítimos defensores de nuestro patrimonio histórico, y reconociendo el legado y las motivaciones que siempre caracterizaron a esta increíble y valiosa mujer, no podemos aceptar que en su nombre se identifique lo que es este lugar.

Policarpa luchó contra la opresión y las injusticias que los españoles y sus representantes en estas latitudes ocasionaron a los nacidos en esta tierras, junto con otros hombres y mujeres abrazó la causa de la libertad, como derecho fundamental de los pueblos en su época, batiéndose con lo que quedaba del imperio español.

Sin embargo, pasando por encima de la historia y tergiversando el verdadero sentir de las luchas populares, tenemos un Estado cuyos gobernantes han dado muestras claras de su entrega genuflexa, indigna e irresponsable al imperialismo norteamericano y europeo, llegando al punto de entregarle aparte de las políticas económicas y militares, a través de una injerencia marcada del Fondo Monetario Internacional y el Pentágono, también nuestra política penitenciaria.

Así es como en el país a falta de inversión social, construyen día a día más prisiones, todas con los famosos dineros del Plan Colombia, provenientes de los norteamericanos, y de esta manera el Buró Federal de los Estados Unidos dice cómo deben ser las cárceles colombianas, a la fecha más de 140, y pensadas en reprimir, torturar y aislar socialmente más que en la “resocialización” de los internos.

Por todo esto y más, les hago un llamado de mantener la dignidad y el decoro, elevemos nuestra voz de inconformidad ante el abuso de las autoridades penitenciarias y no dejemos que un centro de tortura del Estado sea llamado con el nombre de una de nuestras valiosas heroínas. Permitirlo es la deshonra y el atrevimiento más vil y descarado de los que ya desde hace muchos años vienen vendiéndose al imperio del norte.

Exijamos y luchemos para que ese nombre  de “ La Pola” sea cambiado y no quede puesto en tan lamentable y oprobioso lugar.

No sería justo con quien fue Policarpa Salavarrieta, ni con sus seguidores, que jamás todos los que creemos que otro país es posible, sin amos, sin dueños, autónomo y soberano.

“Para saber realmente cómo es una nación hay que conocer sus cárceles, pues una sociedad no puede ser juzgada por el modo que se trata a los ciudadanos de más alto rango, sino por la manera en que se trata a los de abajo” (Nelson Mandela).

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