CONCEPCION LENINISTA DEL TRANSITO AL SOCIALISMO


El colapso del socialismo real y sus fatídicas consecuencias, para el avance revolucionario de los pueblos que buscan incansablemente sacudirse de las lacras del capitalismo, ha tenido un lado positivo, como lo sostiene Renan Vega, en su libro Marx y el siglo XXI: “Por otra parte, como todo hecho histórico tiene dos caras, la disolución de la URSS ha tenido una consecuencia positiva: ha roto las cadenas que impedían pensar un sistema socialista diferente al que supuestamente allí existía y ha liberado la reflexión para imaginar nuevas formas de socialismo”.


“El socialismo o es científico o no es nada”

Presidente Hugo Chávez.

Enero 30 de 2009.


En ese sentido, el camarada Narciso Isa Conde en su libro ¿Cual democracia, Cual socialismo?, valorando la experiencia de la construcción del socialismo en la Unión Soviética, contrariando a los teóricos del socialismo oficial, afirma: “Que es falso que no exista diferencia entre el socialismo como transito -léase al comunismo- y el transito al socialismo, pues lo contrario condujo a denominar como socialismo a procesos bajo su orientación que por razones histórico-concretas estaban muy lejos del ideal que es posible prefigurar”. En este sentido, a pesar de la interpretación del socialismo oficial, que catalogó la revolución bolchevique de socialista en el momento que se produjo, Lenin, su mayor protagonista, lo consideraba imposible, (Como quiera que Marx y Engels habían estimado que un alto desarrollo de las fuerzas productivas hacían “no solo posible, sino absolutamente necesaria la abolición de la propiedad privada”), dado el escaso desarrollo de las fuerzas productivas de la subdesarrollada Rusia, lo que requería de un periodo de transición hacia el.

Veamos lo que decía lenin al respecto: “(…) Vivimos un momento de transición. Es evidente que hemos promovido formas que no se parecen a la de los Estados burgueses: los soviets de obreros y soldados son una forma de Estado que no existe ni ha existido nunca en ningún país. Son una forma que representa los primeros pasos hacia el socialismo. Y que es inevitable el comienzo de la sociedad socialista. Este es un hecho decisivo. La revolución Rusa ha creado los soviets, en ningún país burgués existen ni pueden existir instituciones estatales semejantes, y ninguna revolución socialista puede operar con otro poder que no sea este. Los soviets de obreros y soldados deben tomarse el poder pero no para implantar una republica burguesa corriente ni para pasar directamente al socialismo. Eso es imposible. ¿Para que entonces? Deben tomar el poder para dar los primeros pasos concretos, que pueden y deben darse, hacia esa transición. (…) El proletariado de Rusia, que actúa en uno de los países más atrasados de Europa, con una inmensa población de pequeños campesinos no puede proponerse como meta inmediata la realización de transformaciones socialistas”. <!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]-->
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Para Lenin, la única manera de aproximarse al socialismo como modo de producción superior al capitalismo tenia que ser indudablemente el Capitalismo de Estado. Lógicamente este concepto nos genera ciertas incomodidades y urticarias, Lenin era consciente de esto, sin embargo, como lo enseña el marxismo las fases económicas por las que ha pasado la sociedad no son susceptibles de ser “saltadas” por ningún dirigente o partido revolucionario por muy buenas intenciones que tenga, simplemente dado el conocimiento de las leyes de la economía, no puede sino conducirlas y orientarlas.

En todas sus labores pedagógicas tratando de enseñar y convencer a las masas (sobre todo a los dirigentes) de Rusia de lo que estaba sosteniendo decía: “Algunos camaradas jóvenes (creían) que no se debía calificar de capitalismo de Estado a un régimen en el que los medios de producción pertenecen la clase obrera y en el que esta es dueña del poder estatal”<!--[if !supportFootnotes]-->[2]<!--[endif]-->

Pero veamos lo que pensaba Lenin exactamente sobre el capitalismo de Estado: “Porque el socialismo no es otra cosa que el paso siguiente después del monopolio capitalista del Estado. O dicho en otros términos: el socialismo no es otra cosa que el monopolio capitalista de Estado puesto al servicio de todo el pueblo y que, por ello, ha dejado de ser monopolio capitalista”<!--[if !supportFootnotes]-->[3]<!--[endif]-->

En otro momento de una manera mas extensa explica: “El capitalismo de Estado significaría un gigantesco paso hacia adelante incluso si pagáramos mas que ahora (he tomado adrede un ejemplo con cifras para mostrarlo con claridad), pues merece la pena pagar por aprender, pues eso es útil para los obreros, pues vencer el desorden, el desbarajuste y el relajamiento tiene mas importancia que nada, pues continuar la anarquía de la pequeña propiedad es el peligro mayor y mas temible, que nos hundirá sin duda alguna (si no lo vencemos), en tanto que pagar un tributo mayor al capitalismo de Estado, lejos de hundirnos, nos llevara por el camino mas seguro hacia el socialismo. La clase obrera, después de aprender a proteger el orden estatal frente a la anarquía de la pequeña propiedad, después de aprender a organizar la producción a gran escala, a escala de todo el país, basándola en el capitalismo de Estado, tendrá entonces a mano –perdón por la expresión- todos los triunfos, y el afianzamiento del socialismo estará asegurado”

El capitalismo de Estado es incomparablemente superior, desde el punto de vista económico, a nuestra economía actual. Eso primero. Y segundo, no tiene nada de temible para el poder soviético, pues, el Estado soviético es un Estado en el que esta asegurado el poder de los obreros y de los campesinos pobres. Los comunistas de izquierda no han comprendido estas verdades indiscutibles, que, como es natural, jamás podrá comprender el eserista de izquierda, incapaz de hilvanar en la mente ninguna clase de ideas sobre economía política, pero que todo marxista se vera obligado a reconocer. No merece la pena discutir con el eserista de izquierda: basta señalarlo con el dedo como un ejemplo repulsivo de charlatán; pero con el comunista de izquierda es preciso discutir, pues en este caso el error lo cometen los marxistas, y el análisis de sus errores ayudara a la clase obrera en encontrar el camino certero”.

“Para aclarar mas aun la cuestión, citaremos primero un ejemplo concretísimo de capitalismo de Estado, todos lo conocemos: Alemania. Allí tenemos la “ultima palabra” de la gran técnica capitalista moderna y de la organización orgánica subordinada al imperialismo terrateniente burgués. Dejemos a un lado las palabras subrayadas, coloquemos en lugar de Estado militar, terrateniente, burgués, imperialista, también un Estado, pero un Estado de otro tipo social, de otro contenido de clase, el Estado soviético, es decir, proletario y obtendremos toda la suma de condiciones que da como resultado el socialismo. El socialismo es inconcebible sin la gran técnica capitalista basada en la última palabra de la ciencia moderna, sin una organización estatal armónica que someta a decenas de millones de personas a la más rigurosa observancia de una norma única en la producción y distribución de los productos. Los marxistas hemos hablado siempre de eso, y no merece la pena gastar siquiera dos segundos en conversar con gente que no han entendido ni siquiera eso (los anarquistas y buena parte de los eseristas de izquierda)”.

Me parece oportuno recalcar que para Lenin siempre lo determinante fueron las fuerzas productivas frente a las relaciones sociales de producción. Ya que en la actualidad, buscando “restaurar” el marxismo, lo que están haciendo es vulgarizar a Marx y a Lenin pretendiendo que estos daban más prelación a las relaciones de producción que a las fuerzas productivas. Esta es una discusión mucho más extensa, pero hay que decir que en la mayoría de los textos de Marx, Engels y Lenin no se encuentra ninguna acotación donde se le de mas importancia a las relaciones de producción que a las fuerzas productivas.

Pero continuemos con las enseñanzas de Lenin: “Al mismo tiempo, el socialismo es inconcebible sin la dominación del proletariado en el Estado: eso también es elemental. Y la historia (de la que nadie, excepto los obtusos mencheviques de primera categoría, esperaba que diera sin tropiezos, con calma, simple y llanamente el socialismo integro) siguió un camino tan original que dio a luz hacia 1918 dos mitades separadas de socialismo, una al lado de la otra, exactamente igual que dos futuros polluelos en el mismo cascaron del imperialismo internacional. Alemania y Rusia encarnaron en 1918 del modo mas patente la realización material de las condiciones sociales, productivas y económicas del socialismo, de una parte, y de sus condiciones políticas de otra.

“La revolución proletaria victoriosa en Alemania rompería de golpe con extraordinaria facilidad, todo cascaron del imperialismo (hecho por desgracia del mejor acero, por lo que no pueden romperlo los esfuerzos de cualquier…polluelo), haría realidad de modo seguro la victoria del socialismo mundial sin dificultades o con dificultades insignificantes, si se toma, naturalmente a escala de lo “difícil” desde el punto de vista histórico universal y no desde el punto pequeño burgués y de circulo. Mientras la revolución tarde aun en “nacer” en Alemania nuestra tarea consiste en aprender de los alemanes el capitalismo de Estado, e implantarlo con todas las fuerzas en no escatimar métodos dictatoriales para acelerar su implantación mas aun que pedro I acelero la implantación del progreso occidental por la bárbara Rusia, sin reparar en medios bárbaros de lucha contra la barbarie, si entre los anarquistas y los eseristas de izquierda hay hombres (…) capaces de razonar a lo narciso de que no es digno de revolucionarios “aprender” del imperialismo alemán, habrá que decirles una cosa: una revolución que tomara en serio a semejantes individuos se hundirían sin falta (y se lo tendrían bien merecido).

“(…) Precisamente porque no se puede seguir avanzando desde la actual situación económica de Rusia sin pasar por lo que es común al capitalismo de Estado y al socialismo (la contabilidad y el control por todo el pueblo), es un completo absurdo teórico asustar a los demás y asustarse así mismo con la “evolución” hacia el capitalismo de Estado (kommunist, num.1 p. 8, col. 1). Eso significa precisamente desviarse con el pensamiento “apartándose” del verdadero camino de la “evolución”; no comprender dicho camino; en la practica eso equivale a tirar hacia atrás, hacia el capitalismo basado en la pequeña propiedad. A fin de que el lector se convenza de que no lo hago solo hoy, ni mucho menos, una alta apreciación del capitalismo de Estado, sino lo hice también antes de la toma del poder por los bolcheviques, me permito reproducir la siguiente cita de mi folleto la catástrofe que nos amenaza y como combatirla escrito en septiembre de 1917: “…Pues bien, prueben ustedes a sustituir ese Estado de junkers y capitalistas, ese Estado de terratenientes y capitalistas, con un Estado democrático revolucionario, es decir, con un Estado que suprima revolucionariamente todos los privilegios, que no tema implantar por vía revolucionaria la democracia mas completa. Y entonces verán que el capitalismo monopolista de Estado, en un Estado democrático y revolucionario de verdad, representa inevitablemente, infaliblemente, ¡un paso, varios pasos hacia el socialismo! …Porque el socialismo no es otra cosa que el paso siguiente después del monopolio capitalista de Estado, …El capitalismo monopolista de Estado es la preparación mas completa para el socialismo, su antesala, un peldaño de la escalera histórica entre el cual y el peldaño llamado socialismo no hay ningún peldaño intermedio.(Pág. 27 y 28)” obsérvese que eso fue escrito en tiempos de kerensky, que no se trata aquí de la dictadura del proletariado, no se trata del Estado socialista, si no del Estado “democrático revolucionario”. ¿No esta claro que cuanto mas alto nos hayamos elevado de ese peldaño político, cuanto mas hayamos plasmado en los soviets el Estado socialista y la dictadura del proletariado, tanto menos podremos permitirnos temer al capitalismo de Estado? ¿No esta claro que en el sentido material, económico, de la producción, no nos encontramos aun en la antesala del socialismo? ¿Y que no se puede entrar por la puerta del socialismo si no es cruzando esa “antesala”, que nosotros aun no hemos alcanzado?

“Se enfoque la cuestión desde el lado que se quiera, la conclusión será siempre la misma: el razonamiento de los comunistas de izquierda acerca de la supuesta amenaza que supone para nosotros el “capitalismo de Estado” es un craso error económico y una prueba evidente de que están prisioneros por completo precisamente de la ideología pequeño burguesa (…) los obreros no son pequeño burgueses. No temen al gran “capitalismo de Estado” si no que lo aprecian como un instrumento suyo proletario, que su poder, el poder soviético, utilizara contra la disgregación y la desorganización peculiares de los pequeños propietarios”<!--[if !supportFootnotes]-->[4]<!--[endif]-->

Lenin, de una capacidad indiscutible de conducción y dominio absoluto de las categorías marxistas, sostuvo agudas discusiones con las corrientes “dogmáticas” y “ortodoxas” que sostenían que era imposible construir el socialismo sin las condiciones materiales para ello y aquellos que iban mas allá, los que sostenían que se debía socializar de una vez por todas la propiedad y el poder por el solo hecho de la conquista del poder político en la sociedad rusa. Ni lo uno ni lo otro, Lenin se tomo el poder pero no para instaurar el socialismo de una vez, si no para, con base en el conocimiento de las leyes de la economía, conducirlas de tal modo que hicieran inevitable el socialismo pero cruzando primero la “puerta” del capitalismo de Estado. Al respecto escribe lenin: “Pero Bujarin ha caído en un error, pues no ha reflexionado sobre la peculiaridad concreta del momento actual en Rusia, un momento precisamente excepcional en el que nosotros, el proletariado de Rusia, vamos delante cualquier Inglaterra y de cualquier Alemania por nuestro régimen político en virtud del poder político de los obreros, y, al mismo tiempo vamos detrás del Estado mas atrasado de Europa occidental en lo que se refiere a la organización de un buen capitalismo de Estado, al nivel cultural y al grado de preparación material para implantar el socialismo”<!--[if !supportFootnotes]-->[5]<!--[endif]-->. La implantación de la NEP obedecía a esa necesidad de que se dinamizara el intercambio capitalista con base en la pequeña propiedad, primero para resolver las enormes calamidades dejadas por la guerra civil que podían dar al traste con la revolución, y segundo, porque con ello encausaría la economía, de la producción individual y privada hacia la producción cooperativa como lo había sugerido Engels: “Cuando estemos en posesión del poder del Estado, no podremos pensar en expropiar violentamente a los pequeños campesinos (sea con indemnización o sin ella), como nos veremos obligados a hacerlo con los grandes terratenientes. Nuestra misión respecto a los pequeños campesinos consistirá, ante todo, en encausar su producción individual y su propiedad privada hacia un régimen cooperativo, no por la fuerza, sino por el ejemplo y brindando la ayuda social para este fin. Y aquí tendremos, ciertamente, medios sobrados para presentar al pequeño campesino la perspectiva de ventajas que ya hoy tienen que serles mostradas”<!--[if !supportFootnotes]-->[6]<!--[endif]-->. Mas adelante agrega: “Lo primordial en todo esto es y sigue siendo el hacer comprender a los campesinos que solo podremos salvarles, conservarles la propiedad de sus casas y de sus tierras convirtiéndola en propiedad y explotación colectiva. Es la explotación individual, condicionada por la propiedad individual la que empuja precisamente a los campesinos a la ruina. Si se aferran a la explotación individual, serán inevitablemente desalojados de su casa y de su tierra, y su método anticuado de producción será desplazado por la gran explotación capitalista.”<!--[if !supportFootnotes]-->[7]<!--[endif]-->

Lenin lo racionalizo de la siguiente manera: “Si el proletariado bolchevique, inmediatamente, en octubre o en noviembre de 1917, sin haber sabido guardar la diferenciación de clase en el campo, sin haber sabido prepararla ni realizarla hubiera querido “decretar” la guerra civil o la “instauración del socialismo” en el campo, si hubiese querido prescindir del bloque (alianza) temporal con los campesinos en general, sin hacer ciertas concesiones al campesino medio, etc., esto habría sido una desnaturalización blanquista del marxismo; una minoría habría intentado imponer su voluntad a la mayoría, se habría llegado a un absurdo teórico, a no comprender que la revolución de todos los campesinos es todavía una revolución burguesa y que sin una serie de transiciones, de etapas transitorias, no se puede hacer de ella una revolución socialista en un país atrasado”<!--[if !supportFootnotes]-->[8]<!--[endif]-->. Y en otra ocasión, sostiene: “No podemos sustentar que el socialismo sea “implantado”, pues eso seria el mayor de los disparates, lo que debemos hacer es predicar el socialismo. La mayoría de la población de Rusia esta formada por campesinos, por pequeños propietarios que no pueden ni pensar en el socialismo. Pero ¿Qué pueden decir en contra de que en cada pueblo funcione un banco que les de posibilidad de mejorar su hacienda? Contra esto no tendrán nada que objetar. Debemos difundir estas medidas practicas entre los campesinos y afianzar en ellos la conciencia de que son necesarias”<!--[if !supportFootnotes]-->[9]<!--[endif]-->

Para Lenin, todo este proceso que llevaría Rusia al socialismo, debía seguir ciertas pautas y ritmos: “Suprimir las clases no solo significa expulsar a los terratenientes y capitalistas

–esto lo hemos hecho nosotros con relativa facilidad-, sino también suprimir los pequeños productores de mercancías; pero a estos no se les puede expulsar, no se les puede aplastar; con ellos hay que convivir, y solo se puede (y se debe) transformarlos, reeducarlos, mediante una labor de organización muy larga, lenta y prudente”<!--[if !supportFootnotes]-->[10]<!--[endif]-->.

Stalin no respeto estas directrices, no porque las ignorara sino porque se enfrento a una situación excepcionalmente critica y dura. Por eso ante lenta transformación de los campesinos en proletarios que impulsaba la NEP, por la vía de su constitución previa en propietarios, se vio impelido a establecer una dictadura fuerte e insensible como condición para superar velozmente el subdesarrollo industrial y convirtió a los campesinos en proletarios a base de la fuerza y la violencia para contener la amenaza de restauración burguesa agenciada por el cerco imperialista y la contrarrevolución interna.

Pero volvamos a las disertaciones de Lenin: “(…) (La ultima política posible y la única prudente) no tratar de prohibir, impedir el desarrollo del capitalismo, sino de tratar de meterlo en el cauce del capitalismo de Estado esto es posible en el plano económico, ya que el capitalismo de Estado existe –en una u otra forma, en uno u otro grado- donde quiera que hay, en general elementos de comercio libre y de capitalismo. ¿Es posible la combinación, la unión, la compatibilidad del Estado soviético, de la dictadura del proletariado con el capitalismo de Estado? Claro que es posible (…) se comenten muchísimos errores al contraponer el capitalismo de Estado únicamente al socialismo, o compararlo únicamente con el, mientras que en la situación político-económica presente es necesario comparar también al capitalismo de Estado con la producción pequeño burguesa. Todo el problema –tanto en la teoría como en la práctica- consiste en encontrar los métodos acertados de cómo se debe llevar precisamente el inevitablemente (hasta cierto grado y por un plazo determinado) desarrollo del capitalismo al cauce del capitalismo de Estado, en que condiciones hacerlo y como asegurar, en un futuro próximo, la transformación del capitalismo de Estado en socialismo”.

“Para abordar la solución de este problema es necesario, ante todo, imaginarse con la mayor claridad posible lo que será y puede ser en la práctica el capitalismo de Estado dentro de nuestro sistema soviético, dentro del marco de nuestro Estado de los soviets (…) “implantando” el capitalismo de Estado en forma de concesiones, el poder soviético refuerza la gran producción contra la pequeña, la producción avanzada contra la atrasada, la producción con maquinas contra la producción manual, aumentando así la cantidad de artículos de la gran industria reunidos en sus manos (por medio de cánones de concesión) e intensificando las relaciones económicas reguladas por el Estado para contrarrestar las anárquicas relaciones pequeño burguesas (…) el capitalismo de Estado en forma de concesiones tal vez sea la forma mas sencilla, precisa, clara y definida con exactitud, en comparación con otras formas de capitalismo de Estado dentro del sistema soviético.”<!--[if !supportFootnotes]-->[11]<!--[endif]-->

¿Que prueban todas estas largas citas transcritas?:

<!--[if !supportLists]-->1. <!--[endif]-->Que para Lenin, si debía existir un transito al socialismo como condición indispensable para arribar a la sociedad sin clases, dada la situación particular de Rusia, de atraso económico desde el punto de vista del desarrollo de las fuerzas productivas en lo interno y aislamiento internacional en lo externo.

<!--[if !supportLists]-->2. <!--[endif]-->Que Lenin tenía perfectamente claro que el comercio que se deriva del intercambio de mercancías a nivel nacional y con otros países era el puente mas adecuado para dinamizar el desarrollo de las fuerzas productivas a nivel interno e impedir, (neutralizar) de manera táctica, los intentos de la burguesía internacional de restaurar, por la vía de una intervención armada, el dominio de la burguesía.

<!--[if !supportLists]-->3. <!--[endif]-->Que la consolidación definitiva del socialismo en Rusia (y de cualquier otro país que inicie su proceso revolucionario en la misma situación de atraso) dependía –y depende- del advenimiento del socialismo internacional que le permitiría “romperle el cuello a la burguesía internacional” en concordancia con las certeras previsiones de Marx y Engels (En cuanto a que la contradicción capital-trabajo es de carácter histórico universal). Es necesario remarcar aquí el absurdo teórico que ha sido nefasto para los procesos revolucionarios presentes y los que aun sobreviven, de la posibilidad del triunfo definitivo, completo del socialismo en un solo país, que subordino y subordina la revolución internacional a los requerimientos y necesidades de las revoluciones nacionales.

<!--[if !supportLists]-->4. <!--[endif]-->Que todo proceso revolucionario que se inicie en un país de escaso desarrollo de las fuerzas productivas solo puede llegar al socialismo atravesando la “puerta” del capitalismo de Estado, dado que las leyes de la economía no pueden ser violentadas al tratar de llegar a un modo de producción superior sin reunir las condiciones materiales para ello.

<!--[if !supportLists]-->5. <!--[endif]-->Que a lo máximo que pudo llegar una revolución cercada y aislada como en la URSS es a un capitalismo de Estado de nuevo tipo, no tanto por lo que hicieron en si, que tuvo mucho de socialista, si no por lo que no pudieron hacer, esto es, a avanzar hacia formas mas apropiadas de socialismo, y por la correspondiente involución de que fue objeto ese proceso, como lo sostiene correctamente el camarada Narciso isa Conde.

<!--[if !supportLists]-->6. <!--[endif]-->Que la dictadura y otros males consustanciales al socialismo como “primera fase la sociedad comunista” se hacen necesarios e incluso obligatorios mientras tarde en acontecer el socialismo en los países desarrollados, por lo que es casi imposible exigirle a los países que llevan adelante semejante responsabilidad histórica que ablanden sus métodos de gobierno a sabiendas de que tal suceso los desarmaría política y militarmente en el enfrentamiento contra nuestros enemigos de clase, como efectivamente ocurrió con la “perestroika” de Gorvachov, ya que sin un Estado fuerte en materia de seguridad, es imposible sobrellevar las indispensables medidas de defensa tanto internas como externas.

<!--[if !supportLists]-->7. <!--[endif]-->Que la abolición de la propiedad privada, para que sea real y no ficticia, tiene que encaminarse desde el capitalismo de Estado, porque es desde este estadio o fase, donde la burguesía culmina el proceso de expropiación ínter capitalista (como esta ocurriendo con la crisis económica actual) y habilita la expropiación de la propiedad por parte de la clase obrera, luego de reconocer que el medio de producción a expropiar es ya inmanejable por los capitalistas individuales, si no hay abolición de la propiedad privada por parte del Estado, no habrá ni capitalismo de Estado ni mucho menos socialismo. De lo contrario, se repetiría el error, esto es, se intentaría construir el socialismo a punta de decretos gubernamentales. “¿Eso quiere decir que la propiedad privada no era posible antes? No, no era posible (…) pero hoy, cuando, merced al desarrollo de la gran industria, en primer lugar, se han constituido capitales y fuerzas productivas en proporciones sin precedentes y existen medios para aumentar en breve plazo hasta el infinito estas fuerzas productivas; cuando, en segundo lugar, estas fuerzas productivas se concentran en manos de un reducido numero de burgueses, mientras la gran masa del pueblo se va convirtiendo cada vez mas en proletarios, con la particularidad de que su situación se hace mas precaria e insoportable en la medida en que aumenta la riqueza de los burgueses, en tercer lugar, estas poderosas fuerzas productivas, que se multiplican con tanta facilidad hasta rebasar el marco de la propiedad privada y del burgués, provocan continuamente las mayores conmociones del orden social, solo ahora la supresión de la propiedad privada se ha hecho posible e incluso absolutamente necesaria”<!--[if !supportFootnotes]-->[12]<!--[endif]--> . ¿Más argumentos?, Engels, en un momento oportuno previene a los obreros para que no confundan la simple nacionalización o estatización de los medios de producción con socialismo: “La nacionalización solo representara un progreso económico, un paso de avance hacia la conquista por la sociedad de todas las fuerzas productivas, aunque esta medida sea llevada a cabo por el Estado actual, cuando los medios de producción o de transporte se desbordan ya realmente de los cauces directivos de una sociedad anónima, cuando por tanto, la medida de la nacionalización sea ya económicamente inevitable. Pero recientemente, desde que Bismarck emprendió el camino de la nacionalización, ha surgido una especie de falso socialismo (…) que degenera alguna que otra vez en un tipo especial de socialismo, sumiso y servil, que en todo acto de nacionalización, hasta en los dictados por Bismarck, ve una medida socialista. Si la nacionalización de la industria del tabaco fuese socialismo, habría que incluir entre los fundadores del socialismo a Napoleón y Mitternich. Cuando el Estado belga, por razones políticas y financieras perfectamente vulgares, decidió construir por su cuenta las principales líneas férreas del país, o cuando Bismarck, sin que ninguna necesidad económica le impulsase a ello, nacionalizo las líneas mas importantes de la red ferroviaria de Prusia, pura y simplemente para así poder manejarlas y aprovecharlas mejor en caso de guerra, para convertir el personal de ferrocarriles en ganado electoral sumiso al gobierno y, sobre todo, para procurarse una nueva fuente de ingresos sustraídas a la fiscalización del parlamento, todas estas medidas no tenían, ni directa ni indirectamente, ni consciente ni inconscientemente, nada de socialistas. De otro modo, habría que calificar también entre las instituciones socialistas a la Real Compañía de Comercio Marítimo, la Real Manufactura de Porcelanas, y hasta los sastres de la compañía del ejercito, sin olvidar la nacionalización de los prostíbulos, propuesta muy en serio, allá por el año treinta y tantos, bajo Federico Guillermo III, por un hombre muy listo<!--[if !supportFootnotes]-->[13]<!--[endif]-->” .

<!--[if !supportLists]-->8. <!--[endif]-->Y por ultimo, Que es posible mantener una dinámica económica capitalista y paralelamente un Estado revolucionario socialista que represente los intereses inmediatos e históricos de la mayoría de sus habitantes como lo están demostrando países como China, Vietnam y otros procesos revolucionarios como el venezolano.

En este aspecto, las decisiones políticas en lo que tiene que ver con el manejo de la economía en estos procesos revolucionarios presentes -capitulo Venezuela- me parecen económicamente correctas ya que contribuyen a desarrollar las fuerzas productivas producto del comercio nacional e internacional, a través de la desintegración económica de los grandes latifundios (reforma agraria), grandes inversiones en infraestructura, la prioridad en la producción de medios de producción o las llamadas “fabricas de fabricas”, etc. Que esta dinamizando la economía y de paso esta resolviendo las penosas necesidades de su población. En este aspecto Miguel Pérez Abad, Presidente de Fedeindustrias de Venezuela afirma: “En los últimos 10 años las políticas sociales del presidente Chávez han permitido fortalecer al sector productivo, a través del aumento del poder de compra de millones de venezolanos y del crecimiento de la capacidad de consumo interna. Por segunda vez, en este espacio quiero hacer referencia a este tema, porque no se acostumbra a asociar las políticas sociales con las políticas de fomento y desarrollo de la industria. (…) Hoy día hay mas de 400 mil nuevas empresas en Venezuela, lo que significa que todo lo que es la política crediticia ha ayudado de manera determinante al desarrollo de las empresas en Venezuela. El modelo de producción socialista que promueve el Gobierno Nacional implica, para su desarrollo, una integración entre las empresas de propiedad social, las empresas del Estado y las empresas privadas. Los empresarios de la Venezuela actual deben lograr crear empresas privadas con un nuevo rol y una nueva misión, pues nosotros no queremos empresarios ni empresas que tengan como visión especular<!--[if !supportFootnotes]-->[14]<!--[endif]-->.

Pero a su vez, me atrevo a decir, que estas medidas estaban siendo aplicadas desde hace varias décadas por los comunistas chinos con la llamada “doctrina Deng Xiaoping” desde 1978, que tienen en este momento a China a un ritmo de crecimiento de su PIB anual en un 10% y un ritmo de desarrollo realmente asombroso, a propósito conviene citar algunas de las ideas centrales de las disertaciones teóricas de Jiang Zemin en su discurso al Congreso Nacional del Partido el día 12 de septiembre de 1997 donde establece: “El socialismo es la etapa primaria del comunismo y China esta en la etapa primaria del socialismo, es decir, la etapa del subdesarrollo. (…) Por ello, estamos destinados a pasar por una etapa primaria del socialismo bastante prolongada. Durante esta etapa debemos lograr la industrialización y la socialización, la orientación al mercado y la modernización de la economía. Esta es una etapa histórica y no podemos pasar por encima de ella.

(…) “Esta es la primera vez en la historia del marxismo que se especifica en el programa de un partido el concepto científico de la etapa primaria del socialismo”<!--[if !supportFootnotes]-->[15]<!--[endif]-->.- Lo cual es impreciso, como ya se mostró, en el que Lenin había hablado de que el capitalismo de Estado en el socialismo (Etapa primaria del socialismo) era de nuevo tipo y lo califico de “extraordinario”.-­­ (…) “La etapa primaria del socialismo es una etapa histórica en la que gradualmente pondremos fin al subdesarrollo y materializaremos la modernización socialista en lo fundamental; es una etapa histórica en la que un país agrícola, en el que la gente que se dedica a la agricultura ocupa una proporción muy grande de la población y depende principalmente del trabajo manual, gradualmente se convertirá en un país industrial donde la población no rural será la mayoría y en el que se practicara una agricultura moderna. (…) “tomara por lo menos un siglo completar este proceso histórico”<!--[if !supportFootnotes]-->[16]<!--[endif]-->. Es necesario acotar que la dinámica capitalista necesaria para arribar al socialismo, en tanto necesidad económica para desarrollar las fuerzas productivas, precisamente porque esta fase no esta agotada en lo interno, esta condicionada porque el comercio se realiza en términos capitalistas entre naciones, como quiera que es este el modo de producción que impera mundialmente.

Sin embargo, mientras no estalle la revolución internacional, el peligro de la restauración burguesa sigue latente en la medida en que unas relaciones de producción, eminentemente burguesas, presionaran para que se adopte una superestructura política de acuerdo a esa base económica, en ese sentido, la opción que debe optar la dirigencia revolucionaria debe ser siempre la dictadura, si no fuese así y a pesar de sus consecuencias políticas, el episodio de la plaza de Tiananmen no fuera recordada no como una presunta violación de los derechos humanos, sino por ser el símbolo de la recaptura del poder por parte de la burguesía en China. Por tal razón la opción que debe mirar un buen marxista leninista debe ser siempre la revolución internacional, obviamente país por país, dependiendo de las particularidades concretas de cada pueblo y de su importancia geoestratégica en la guerra de posiciones contra el imperialismo ya que internamente no hay solución alguna. Tal como lo sustenta el camarada Isa Conde cuando estima: “Que si bien es posible y necesario hacer avanzar las transformaciones de orientación socialista en limitados escenarios nacionales y regionales, y si es preciso reconocer que esos escenarios resultan ineludibles y además constituyen las primeras instancias de ese proceso transformador, es preciso asumir que el carácter internacional del capitalismo obliga a pensar y actuar desde el proyecto prosocialista nacional y regional en términos mundiales. En consecuencia, es obligatorio oponer al internacionalismo del gran capital, ahora bajo el rotulo de globalización neoliberal, el internacionalismo de las fuerzas del trabajo, de la cultura liberadora y de la rebeldía de todos los sujetos explotados, oprimidos o excluidos a escala planetaria.<!--[if !supportFootnotes]-->[17]<!--[endif]-->

En este orden de ideas, que continúe el debate sobre el nuevo socialismo.

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<!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]--> VII conferencia de abril de toda Rusia. Obras escogidas de Lenin, tomo II p. 94.

<!--[if !supportFootnotes]-->[2]<!--[endif]--> Lenin, sobre las cooperativas.

<!--[if !supportFootnotes]-->[3]<!--[endif]--> Lenin, La catástrofe que nos amenaza y como combatirla.

<!--[if !supportFootnotes]-->[4]<!--[endif]--> Lenin, Acerca del infantilismo “izquierdista” y del espíritu pequeño burgués. Obras escogidas. Tomo II,

p. 725-727.

<!--[if !supportFootnotes]-->[5]<!--[endif]--> Lenin, Sobre el impuesto en especie, obras escogidas, T, II p, 612.

<!--[if !supportFootnotes]-->[6]<!--[endif]--> F. Engels, El problema campesino en Francia y Alemania. Obras escogidas Marx y Engels. P. 667

<!--[if !supportFootnotes]-->[7]<!--[endif]--> Ibíd. P. 668

<!--[if !supportFootnotes]-->[8]<!--[endif]--> Lenin, la revolución proletaria y el renegado kautsky. Pág. 64 edición electrónica.

<!--[if !supportFootnotes]-->[9]<!--[endif]--> VII conferencia de abril de toda Rusia Obras escogidas de Lenin, tomo II p. 95.

<!--[if !supportFootnotes]-->[10]<!--[endif]--> Lenin, la enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo. Pág. 21 edición electrónica

<!--[if !supportFootnotes]-->[11]<!--[endif]--> Lenin, sobre el impuesto en especie. Obras escogidas t, II p. 614

<!--[if !supportFootnotes]-->[12]<!--[endif]--> Engels, Principios del Comunismo, dirección electrónica, página roja, FARC-EP.

<!--[if !supportFootnotes]-->[13]<!--[endif]--> Engels, Del socialismo utópico al socialismo científico. Obras escogidas de Marx y Engels, p. 443

<!--[if !supportFootnotes]-->[14]<!--[endif]--> Panorama 16 de Febrero de 2009.

<!--[if !supportFootnotes]-->[15]<!--[endif]--> Beijing informa, No. 40, octubre 7 de 1997. Citado por Hugo A. Toro Restrepo, en teoría sobre la toma del poder y la transformación de la sociedad actual. P 279

<!--[if !supportFootnotes]-->[16]<!--[endif]--> Ibíd. 280

<!--[if !supportFootnotes]-->[17]<!--[endif]--> Narciso Isa Conde, ¿Cual Democracia, Cual Socialismo?, p. 51

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