Los pueblos de la América española se mueven, en una misma dirección. La solidaridad de sus destinos históricos no es una ilusión de la literatura americanista. Estos pueblos, realmente, no sólo son hermanos en la retórica sino también en la historia. Proceden de una matriz única. La conquista española, destruyendo las culturas y las agrupaciones autóctonas, uniformó la fisonomía étnica, política y moral de la América Hispana. Los métodos de colonización de los españoles solidarizaron la suerte de sus colonias. Los conquistadores impusieron a las poblaciones indígenas su religión y su feudalidad. La sangre española se mezcló con la sangre india. Se crearon, así, núcleos de población criolla, gérmenes de futuras nacionalidades. Luego, idénticas ideas y emociones agitaron a las colonias contra España. El proceso de formación de los pueblos indo-españoles tuvo, en suma, una trayectoria uniforme.
El general prusiano, historiador especializado en temas bélicos y destacado profundizador del fenómeno de la guerra, nació en 1780 en Burg, cerca de Magdeburgo (Alemania). Hijo de un miembro del ejército de Federico el Grande, ingresó muy joven en la carrera de soldado. En 1801 siguió los cursos de la Academia Militar de Berlín, bajo la dirección del general Gerhard von Scharnhorst, gran reorganizador del ejército prusiano.
Según el plan inicial del autor, el presente folleto debía consagrarse a desarrollar minuciosamente las ideas expuestas en el artículo ¿Por dónde empezar? (Iskra, núm. 4, mayo de 1901) *. En primer lugar, debemos isculparnos ante el lector por haber cumplido con retraso la promesa que hicimos en dicho artículo (y que repetimos en respuesta a numerosos requerimientos y cartas particulares). Una de las causas de dicha tardanza ha sido la tentativa, hecha en junio del año pasado (1901), de unificar todas las organizaciones socialdemócratas rusas en el extranjer.
El presente trabajo, publicado por primera vez en el Boletín comunista de noviembre de 1921, fue completado cuidadosamente. Los problemas teóricos y prácticos que el estudio del mecanismo de una policía no dejan de suscitar en la mente del lector obrero, cualquiera que- sea su formación política, son examinados en dos nuevos ensayos. Los Consejos al militante, de cuya utilidad, no obstante su evidente simplismo, la experiencia no permite dudar, esbozan las reglas primordiales de la defensa obrera contra la vigilancia, la soplonería y la provocación.
(A propósito de una Propuesta de Juvenal Herrera sobre hacer la lectura bolivariana de la Historia).