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El Estado colombiano, en cabeza de Juan Manuel Santos, debe ofrecer y garantizar soluciones estructurales. La respuesta no puede ser la violencia del Estado a través del ESMAD y tropas del ejército, cuya actuación por lo general deja un lamentable saldo de muertos y heridos de la población. La respuesta por vez primera debe ser la solución a tantas necesidades básicas insatisfechas que derivan en conflicto social.

 

Sería conveniente que este funcionario se apersonara de los reiterados incumplimientos por parte del Estado, oficialmente señalados por el único mecanismo legitimado para ello, en vez de salir a armar frecuentes alharacas en abierta violación a lo acordado con el alto gobierno en torno a la manera y los mecanismos de abordar las diferencias que se presentan en la implementación.

Pero de eso no voy a hablar aquí. Creo con firmeza que la muerte que por desgracia le correspondió, riñó por completo con lo que un hombre como él hubiera merecido. Que lo otro quede para los desarrollos posteriores de la verdad y la justicia. Iván Ríos fue uno de esos seres que conservó a lo largo de su existencia, los rasgos del niño bueno y noble que debió ser en sus primeros años. La bondad, unida a cierta ingenuidad infantil, jamás se desprendió de él.

La anterior situación es de pleno conocimiento de los mandos de las FFAA, por lo que nos parece extraño que se quiera desinformar a la opinión pública buscando ligar estas personas con las FARC-EP, y que a la vez se siga utilizando en este tipo de pronunciamientos oficiales lenguaje ofensivo contra una organización que ha firmado un tratado de paz con el Gobierno de Colombia, en clara violación de los protocolos acordados por las partes

Tal y como nos escribía usted en su nota anterior, al gobierno le quedó grande la logística. Lo que uno ve es que el papel del gobierno nacional es solamente orientar, pero los encargados de cumplir y hacer cumplir quedan con las  manos libres. Preguntaron datos sobre vehículos y alimentos necesarios para el desplazamiento, pero luego manejaron eso a su antojo. Nos tocó contratar carros, 6 en Caño Tomás y 3 en La Esperanza.